El binomio fantástico






La risa y el juego llenan la pelopincho, y ahí nos tiramos todos, palito, bomba o de cabeza. Pero eso sí, hay que dejarse llevar por las deliciosas aguas que nos hacen cosquillas en la panza. Yo no sé nadar, ¿y vos? No importa, en la pelopincho no nos ahogamos y entramos todos.


jueves, 20 de mayo de 2010

Para mis chicos del taller, que siempre me llenan de alegría.


Guardapolvito,
guardapolvito,
pajaritos blancos
en el cielo,
y los pibes que inundan
con sus risas las mañanas.
Un sol radiante que brilla y brilla,
¿viste qué lindo?
y un pizarrón viejo que se ve desde
la ventana.
"Martín pescador, ¿se podrá pasar?;
pasará, pasará, pero el último quedará".
Quedarán sus risas, sí,
prendidas en mi solapa;
y un millón de besos
que guardé en el bolsillo.
Y un hasta pronto, un te quiero,
unos cuentos viejos
y algún que otro olvido.
¿Te quedás acá, cerquita mío?
dale, te leo de corrido
como dulce de leche
mientras me llenás de cosquillas
el ombligo.
¿Sabés que el guardapolvo
a tablitas me hace sentir tan, pero tan linda?
mirá, mirá cómo escribo, con letra redondita,
¿te gusta?
Me encanta.
Y también me encanta tu guardapolvito.
No llores, mi amor,
no lo tiré;
nomás lo dejé volando por el cielo,
volando como un pajarito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario