El binomio fantástico






La risa y el juego llenan la pelopincho, y ahí nos tiramos todos, palito, bomba o de cabeza. Pero eso sí, hay que dejarse llevar por las deliciosas aguas que nos hacen cosquillas en la panza. Yo no sé nadar, ¿y vos? No importa, en la pelopincho no nos ahogamos y entramos todos.


viernes, 9 de abril de 2010

¿A dónde van los sueños que sueño cuando me duermo?
¿A dónde van?, ¿a dónde?


-Vos andate nomás a hacer tus cosas y dejame a mí con mis florcitas.
-¿Pero te parece?, mirá que el frío está bravo, yo te diría que entres rapidito.
-No, andate, te digo que me dejes acá con mis florcitas.

Y vuelan y vuelan
Pañuelitos de colores,
Y tiñen el blanco
De los guardapolvos,
Y tiñen el blanco
Con diez mil colores.

La ra la ra la, quisiera ser mariposa para decirte al oído que me endulzo con tus ojos y…

Los chicos pasan caminando despacito, con el pesar del frío y del sueño. Están arropados como muñequitos de peluche. Sólo por debajo, muy por debajo de tanta lana se les asoma un bordecito del delantal blanco. Yo sueño con sus sueños, con sus delantales como banderas.

El sueño que ayer soñaste
no era tuyo, era de todos.

Eso me dijo la tía el otro día, que comer pescado a la noche trae pesadillas. Y creo que esa vieja bruja tiene razón, porque me desperté casi con taquicardia y con una bola de lágrimas que me atravesaba la garganta. Andá a saber qué soñé, no me acuerdo, no tengo ni idea, ¿pero cómo puede ser que me de tanto miedo algo que ni recuerdo?

-Cuando sea grande quiero ser princesa
-¿Princesa?, ¡pero las princesas no existen!, están dormidas en los cuentos
-¿Y no las podemos despertar?
-No, trae mala suerte; como matar a un grillo


Y hay sueños que son tan grandes que es mejor caminarlos de a poquito…

-¿Cuánto falta para llegar?
-Dale, dale que falta poco.
-Pero me duelen las piernas.
- Bueno, pensá en otra cosa.
-No puedo, solamente pienso en que me duelen las piernas.
-¿Por qué no mirás el río así te olvidás?
-Porque miro el río y me dan ganas de parar a descansar, de sacarme las medias y mojarme los pies.
-Si seguimos parando se va a hacer de noche.
-Está bien, ¿pero es lindo arriba?
-Muy lindo.
-Entonces volvamos.
-¿Por qué?
-Porque ya lo estoy soñando a ese lugar, es realmente hermoso, pero si lo veo va a ser distinto.
-Va a ser más hermoso todavía, vas a ver que sí.
-¿Y qué hago con mi sueño?, se va a poner celoso
-Mandalo a la mierda. Llegar arriba vale más que mil sueños.
-Está bien, te creo, pero ahora dejame bajar al río… pero decime una cosa, ¿por qué las piedritas no te lastiman los pies?

1 comentario:

  1. hola gi! algo me hizo acordar a los cuentos de Rulfo, el agua llega hasta los pies y los moja, arriba el guardapolvos apretado entre la lana, la piel, más abajo, tibia y reseca.
    saludos!

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