El bombo enjaulado
Aunque Pepito González todavía no pueda creerlo (porque claro, no es fácil reconocer así como así estas cosas) su bombo es un bombo “retobón”. “¿Retobón?”, sí, re-to-bón. En realidad, al bombo se lo regalaron, porque a él no le gusta mucho regalarse cosas, porque en realidad no tiene mucha plata como para andar haciéndose regalos. Pero como él es tan bueno, y todos en el barrio lo quieren, hicieron una vaquita (ojo, no hay que confundirla con el chanchito, porque este animalito es mucho más egoísta: “romper el chanchito” significa ni más ni menos que usar los ahorros de uno; pero la vaquita es de todos…) La cuestión es que con la vaquita que juntaron los vecinos le compraron un bombo a Pepito; y ustedes se preguntarán por qué justamente un bombo. Para esa pregunta puede haber un millón de respuestas, pero yo me quedo con ésta: porque a Pepito le gusta mucho el folklore, y nada más que el folklore. La macana fue haber elegido (bueno, en realidad nadie sabía que era así), un bombo tan “retobón”, como ya dije antes. “¿Retobón?”, sí, retobón, o sea que hace lo que se le da la gana, porque González quiere acompañar una chacarera y ¡zas!, al bombo le dan ganas de bailarse un reggaeton (ustedes no digan nada, pero a mí me contaron que este bombo es tan parrandero porque lo trajeron de la República Dominicana). Y a Pepito se le ponen los pelos de punta, intenta callarlo pero el bombo dale que dale con el reggaeton, parece poseído, y los vecinos se matan de risa cuando lo ven a González en plena lucha, como en medio de una jineteada. Intentaron cambiarlo (al bombo, claro), pero los vendedores se hicieron los zonzos. González insiste con la chacarera pero al bombo no le gusta ni medio, se pone como loco, se le infla el parche como el lomo de un gato y no hay dios que lo calme. Cuentan que por las noches lo han visto vagando por las calles, como un loco, y sólo al escuchar un reggaeton se tranquiliza, y empieza a golpearse el parche de puro contento. Pum-pan-pum-pum, y todos meeeeta baile al compás del bombo dominicano y parrandero. Encima no deja que nadie lo toque, él solito puede hacerlo porque claro, nadie sabe tanto de los ritmos del reggaeton como él y seguramente podrían hacer macana. Muchos dicen que es un bombo “sofisticado”, otros, que es un bombo“maleducado”; yo digo que me gusta el reggaeton, y que, además, este bombo le pone una onda bárbara. Le encanta animar fiestas adolescentes, y sólo en ciertas ocasiones (creo que unas dos o tres veces al año) se dejar tocar una chacarera, porque Pepito es muy bueno y lo cuida mucho, aunque su casa se haya transformado en un super boliche, lleno de luces de colores. Pero él ya se acostumbró: “es que si no lo dejo que haga lo que le gusta”, dice, “se comporta como si fuera un gato enjaulado”. Y te la regalo vivir con un gato enjaulado…
El odio
Hace 3 años
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