Mi señorita Pájaro
Mi hermana dice que mi señorita se llama Paloma pero yo le digo que se llama Pájaro. Y cada vez que le digo eso empieza a patalear y a gritar como una tonta, y yo no la soporto. Mi señorita no es muy linda porque es muy muy flaca. A mí me gustaría que fuera un poco más gorda, pero igual sigue siendo linda cuando habla y me sonríe, y sobre todo cuando come caramelos de chocolate y me convida. Mi señorita es muy buena, y le gusta dibujar en el pizarrón con tizas de colores. Siempre usa muchos colores. A veces es lindo cuando vuelve a usar tizas blancas, porque a ella no le gustan, pero a veces sí, y hace una letra redondita y tarda un montón en escribir cada palabra. Ella me dice “pajarito”, porque tengo las piernas flaquitas y el pelo amarillo (eso dice mi mamá). Y la señorita me dice: pío, pío,pío, pajarito!, y yo me río, pero a veces me cansa un poco; igual, casi nunca me cansa. Desde que la conocí, todos le dicen “señorita Paloma”, sobre todo mi hermana, que tiene una voz muy fuerte, casi grita cuando habla, y le dice: “bue-nos-dí-as-se-ño-ri-ta-Pa-lo-ma!”. Por eso se enoja cuando yo le digo que se llama Pájaro. No hace mucho tiempo que me enteré que se llama así. Ella misma me lo confesó pero me pidió por favor que no se lo dijera a nadie. Y a mí me cuesta guardar los secretos, pero como ella es tan tan buena, le hice caso. Hace como no sé cuántos días, mi mamá estuvo resfriada; entonces, como mi señorita vuve cerca de mi casa, me llevó todos los días a la escuela. A mí me encantó que mi mamá se enfermara, porque la señorita maneja muy despacito y escucha música con señores que cantan, y además me convida caramelos de chocolate. Yo me sentí feliz viejando con ella, pero mi hermana se enojó porque ella también quería viajar con la señorita, entonces empezó a venir con nosotros y ya no hizo falta la música con señores cantando, porque mi hermana nos aturdía con sus gritos, y la señorita no paraba de reírse. Le caían lágrimas de tanto reírse. Y yo estaba serio porque mi hermana la distraía a la señorita y se olvidaba de convidarme caramelos. Y un día mi mamá se recuperó “y todo volvió a la normalidad” como me dijo ella, que creo que no le gusta cómo maneja la señorita. Y un día, hace poco, mi señorita se enfermó y no fue a la escuela, y pusieron a una suplente gritona, como mi hermana. A mí me dieron ganas de llorar porque no fue la señorita. Y empezó a faltar un montón de días y entonces me puse muy triste. Como estaba tan triste mi mamá me llevó a visitar a la señorita, que ya no estaba tan flaca y tenía cara de feliz cumpleaños. Se puso re contenta cuando me vio, y mi mamá me dejó sólo con ella, y se fue a hacer unos mandados. La señorita me dijo “vamos a pasear”, y yo escuché ruidito de caramelos adentro de su bolsillo y me puse muy feliz. El ruidito es parecido al de la nieve cuando la pisás, es un ruidito lindo, pero igual la nieve es muy fría para ser caramelo.
La señorita me subió al auto y viajamos hasta pasar el primer lago, y después el otro, y el otro, aunque para mí son todos iguales, no entiendo por qué se llaman distinto. Y por fin llegamos adonde teníamos que llegar, y ahí la señorita me convidó caramelos de chocolate (hmmm), y después nos subimos a una roca, y ella respiró con mucha fuerzam en agarró fuerte de la mano y me dijo “no te asustes”. Y entonces empezamos a volar. Ella, con alas gigantes, y yo con otras más chiquitas, y el viento soplaba y soplaba, pero a nosotros nos acariciaba los cachetes y nos hacía cosquillas en la nariz. Y mi señorita saludaba a todos, al Mascardi, al Gutiérrez, al Otto, al Ventana, y ellos también la saludaban y le guiñaban un ojo. Y el Tronador se reía con un vozarrón que daba miedo, pero nosotros sabíamos que se estaba riendo, entonces también nos matábamos de risa. Y después mi señorita infló las alas como un paracaídas y aterrizamos juntos en mi casa. Mi hermana ya venía saltando y gritando, y la señorita me dijo este secreto: “no se lo cuentes a nadie”. Y me hizo cosquillas en la oreja. Después la señorita volvió a la escuela, y ahora cada vez que nos miramos nos reímos porque nos acordamos de la risa del Tronador y de las cosquillas del viento. Y ella me dice “pío pío pío, pajarito” y yo le digo pájaro, y lo digo bien fuerte, para que mi hermana se enoje, entonces lo grito cada vez más fuerte para tapar su canción fea y aburrida con mi canción mucho más linda que dice así: “Yo tengo una señorita que se llama Pájaro”
El odio
Hace 3 años
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